En Corea del Sur cumples años dos veces

Corea del Sur es un país de contrastes: templos milenarios conviven con rascacielos iluminados por neón, y tradiciones ancestrales se mezclan con una obsesión por la tecnología. Más allá de los lugares icónicos como Seúl o Busan, este destino esconde peculiaridades culturales que sorprenden hasta al viajero más experimentado. Aquí te revelamos diez curiosidades fascinantes, perfectas para planificar un viaje único o simplemente maravillarte con su idiosincrasia.
La edad coreana: un sistema que te hará sentir más joven (o más viejo)
En Corea del Sur, todos ganan un año de edad el día de Año Nuevo, independientemente de su cumpleaños. Además, al nacer, ya se cuenta con un año de vida. Esto significa que un bebé nacido el 31 de diciembre cumplirá dos años al día siguiente. Aunque en 2023 el gobierno adoptó oficialmente el sistema internacional, muchos coreanos aún usan la edad tradicional en situaciones informales, como reuniones familiares o citas.

¿Sabías que? Esta costumbre proviene de la creencia confuciana de que la vida comienza en la concepción.
Cafés para solteros: donde el algoritmo es la casualidad
En Seúl, existen cafeterías como Solo Cafe o Honest Coffee diseñadas exclusivamente para quienes viajan o salen solos. Las reglas son claras: prohibido entrar en grupos, y las mesas tienen luces que indican si deseas conversar (verde) o prefieres privacidad (rojo). Algunos locales incluso ofrecen juegos de mesa para romper el hielo. Este fenómeno refleja una sociedad donde el 40% de los hogares son unipersonales.

Tip viajero: Prueba el dalgona coffee, un café coronado con el dulce de azúcar que se hizo famoso en El Juego del Calamar.
El mito del ‘Fan Death’: cuando el miedo sopla fuerte
Hasta el día de hoy, muchos coreanos —especialmente mayores— creen que dormir en una habitación cerrada con un ventilador encendido puede causar la muerte por hipotermia o asfixia. Aunque no hay bases científicas, el mito es tan arraigado que en verano los noticieros emiten advertencias.

Curiosidad extra: En los 90, algunos ventiladores vendidos en Corea incluían temporizadores automáticos para «evitar riesgos».
12 días del amor: un calendario romántico (o no)
En Corea del Sur, el amor se celebra 12 veces al año. Cada mes tiene su propia festividad: desde el Día del Diario (14 de enero), donde las parejas regalan agendas para planear citas, hasta el Día Negro (14 de abril), donde los solteros visten de oscuro y devoran jjajangmyeon como acto de rebeldía. Pero el más dulce es el Día del Pepero (11 de noviembre), cuando se intercambian barras de estas galletas-palo, incluso entre amigos.

Curiosidad: Algunas empresas crean peperos de 1 metro de largo para impresionar en redes sociales.
Hangeul: el alfabeto revolucionario creado en un fin de semana
El rey Sejong el Grande diseñó el hangeul en 1443 para alfabetizar a un pueblo que solo hablaba coreano pero escribía en caracteres chinos. Su lógica es brillante: las vocales se basan en símbolos cósmicos (• para el sol, ㅡ para la tierra) y las consonantes imitan la forma de la lengua al pronunciarlas. Hoy, el 9 de octubre es el Día del Hangeul, y la UNESCO lo cataloga como patrimonio cultural.

Dato útil: Aprender a leer hangeul toma solo 2-3 horas.
Convenience stores: tiendas que son un estilo de vida
Entrar a una convenience store coreana es como abrir una caja de sorpresas: aquí pagas facturas, imprimes documentos o cocinas ramyeon con agua caliente gratuita. Pero su verdadero encanto está en los snacks: el honey butter chip, una patata frita con mantequilla y miel, causó tal furor en 2014 que se agotó en horas.

No te pierdas: El egg drop, un sándwich de huevo cremoso que es el desayuno secreto de los oficinistas.
Jjimjilbang: saunas donde el tiempo se derrite
Estos baños públicos son el corazón de la vida social coreana. Por menos de 10€, accedes a: Saunas de diferentes temperaturas (desde 0°C hasta 90°C), salas de ondol (suelo caliente) para dormir o charlar y tratamientos como exfoliaciones con guantes de crin (seseom).

Experiencia única: El Dragon Hill Spa en Seúl tiene siete pisos con piscinas al aire libre, jardines y hasta un cine.
Tatuajes: entre la prohibición y la rebeldía
Hasta 2023, solo los médicos podían tatuar legalmente, una ley heredada de los 90 para evitar infecciones. Esto generó un mercado clandestino de artistas (hwal-injae) que trabajaban en sótanos o estudios camuflados. Aunque hoy la normativa es más flexible, muchos abuelos aún ven los tatuajes como símbolo de mafias.

Curiosidad: El 70% de los coreanos entre 20-30 años tiene al menos un tatuaje pequeño.
Suneung: el examen que paraliza el país
Cada noviembre, medio millón de estudiantes coreanos enfrentan el Suneung, un examen universitario que detiene el país: los aviones desvían rutas, las empresas abren tarde y las madres rezan en templos con fotos de sus hijos. Tras la prueba, los jóvenes reciben kits con chocolate y pegamento (yeopgi), un símbolo de «pegarse» a sus metas.

Post-examen: El menú del día en los restaurantes estudiantiles es ppali ppali («rápido, rápido»), para reponer energías sin perder tiempo.
K-pop: fábrica de estrellas donde el entrenamiento es una maratón
Convertirse en idol requiere años de entrenamiento en academias donde el baile, el canto y el inglés se mezclan con clases de etiqueta mediática. Agencias como SM Entertainment reclutan niños desde los 8 años, y solo el 0.1% logra debutar tras décadas de sacrificio.

Dato crudo: Los trainees firman contratos donde hasta su peso está regulado por cláusulas estrictas.